La caja cooperativa Credicoop está de cumpleañera, celebra 85 años. En realidad su fecha de aniversario es el 25 de junio, pero sus directivos de ahora han decidido que todo el año será de actividades conmemorativas. Y es que fue en esa fecha, pero de 1932, que se creó la caja, con en nombre de Federación de Empleados de Bogotá, siendo entonces la más antigua de su especie en el país.
Transcurrieron meses de trabajo y el 3 de mayo de 1933 se reunieron nuevamente los 38 visionarios fundadores para considerar el proyecto estatutario que les presentó la comisióin encargada de esta tarea. Aprobaron entonces sus primeros estatutos y declararon que constituían una cooperativa mixta, de consumo y de crédito, con domicilio principal en Bogotá, con el nombre expresado antes.
Era entonces presidente de Colombia Enrique Olaya Herrera y su ministro de industrias Francisco José Chaux, cuyas firmas aparecen en la Resolución No. 32 de 1933 mediante la cual se aprueban esos estatutos.
A la par nacía la Caja de Crédito Agrario, Industrial y MInero y su vinculación será evidente a través de muchos de sus empleados. Desde sus comienzos Credicoop se ha dedicado al quehacer cooperativo y solidario al servicios de trabajadores y pensionados de Colombia, desde sus oficinas ubicados a lo largo y ancho del territorio nacional.
Hoy Credicoop cuenta con 11.700 asociados y sus familias que se benefician de su variado portafolio de productos, servicios y beneficios.
Por otra parte, esta cooperativa se ha convertido en una especie de semillero de líderes de la economía solidaria, pues de ahí han surgido muchos que han contribuido a la difusión en el país del modelo cooperativo. Y es que Credicoop ha formado a sus asociados en los principios y valores de la doctrina cooperativa gracias a productivos planes de educación en este sentido.
Al igual que la conformación de la cooperativa de los trabajadores de Rochdalle en 1844, el cooperativismo en Colombia tiene su origen en las inquietudes de la clase trabajadora y el bienestar de sus familias.
Aunque en Inglaterra había otras cooperativas, la de Rochdalle fue famosa por ser la primera en distribuir los excedentes entre sus asociados y porque sentó las bases doctrinarias del cooperativismo. Era una cooperativa de consumo y entre sus 28 fundadores pioneros había varios tejedores de franela, un impresor, un vendedor ambulante, un ebanista, un sombrerero y una mujer, Ana Tweedale, que ayudó a pagar el primer arriendo del local, pues el grupo tenía dificultades. En fin, todos obreros.
Volviendo a Credicoop, esta nace cuando el país padecía la gran crisis económica, coletazo de la llamada Gran Depresión. Y fue en 1931 que el congreso de entonces expidió la ley 134 con las normas y requisitos que se debían cumplir de acuerdo con los principios esenciales del sistema cooperativo, porque se vió necesario aliviar de alguna manera la situación de los trabajadores.
Durante sus largos años jóvenes se ha distinguido por brindar servicios integrales a su población asociada, como lo demuestra su balance social, promoviendo el modelo empresarial solidario, la formación de dirigentes, la participación de nuevas generaciones en el cooperativismo, la defensa del medio ambiente, el protagonismo de la mujer, la difusión del arte y el floclore, la formación de jóvenes emprendedores, el mejoramiento de la calidad de vida del adulto mayor y la formación de un semillero de futuros gestores activos del cooperativismo colombiano.
Entre sus fortalezas está su patrimonio institucional y su solidez financiera. Los excedentes se reinvierten en el bienestar de la comunidad asociada y la de sus grupos de interés, concentrando su mayor esfuerzo en la escolarización de más de 12.000 niños y niñas colombianas.
En su aporte para el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos y la generación de espacios para la reconciliación y la paz, ha creado la Fundación Credicoop, que concentra sus recursos en el fortalecimiento de la economía solidaria en comunidades vulnerables con exitosos modelos de educación e inclusión social cooperativa, que generen alternativas de desarrollo sostenible de sus integrantes.
Este es un ejemplo de que a través de este modelo empresarial es posible un desarrollo mejor para sus asociados y para la comunidad en general

